miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ruticas por Ateca

RUTICA POR ARMANTES (I)
Con casi 20 km. esta ruta tiene una duración de algo más de cuatro horas, con breves paradas para fotografiar y ver el paisaje. El trayecto no tiene dificultad añadida, puesto que es muy llano con fáciles ascensos y descensos.

Comienza la ruta por la carretera A-1502 o “carretera de Moros”, al llegar al barranco del Pescador abandonamos la carretera a la derecha y continuamos barranco arriba y

pronto lo dejaremos para ascender a la izquierda por el camino del Collado.

Al llegar al barranco de Valdeza continuaremos por éste a la derecha (si hacemos el recorrido en mayo/julio, frente a nosotros veremos la espectacular floración de los granados).


Ya no abandonaremos este camino en, al menos, una hora; nos olvidaremos de todos los cruces y desvíos siguiendo siempre recto por el camino que podríamos llamar principal.

Aproximadamente hora y media desde que comenzamos a andar, el camino desciende al barranco de la Fuente Francisco el cual seguiremos en su descenso hasta que desemboca en el barranco del Val, aquí seguiremos a la derecha hasta llegar a la confluencia de los barrancos del Piojuelo y de la Zarzuela en la que ambos forman el del Val.

Aquí, junto a unos grandes chopos cabeceros, seguiremos el camino a la derecha hasta la bifurcación que seguiremos de nuevo a la derecha para pasar sobre una pequeña balsa de riego cubierta casi por completo


de anea para enseguida llegar a otra balsa mucho mayor donde seguiremos el camino llevando dicha balsa a la izquierda y el barranco abajo a la derecha. Si vamos en silencio seguro que veremos fochas, pollas de agua y algún zampullín; y, con suerte, alguna otra ave de paso como alguna especie de pato, garcillas o aguilucho lagunero.

En unos diez minutos descenderemos a la derecha al barranco del Piojuelo el cual ascenderemos para en

otros diez minutos encontrarnos con el Puente Pelo, pequeña maravilla natural formada por las aguas del barranco al taladrar la arenisca. Superaremos el puente por la derecha para enseguida descender de nuevo al cauce del barranco sorteando un salto de más de un metro de altura.

En otros diez minutos llegaremos a unos derrumbes de roca causados también por las aguas del barranco al minar la base de las rocas, atravesaremos entre las rocas y llegaremos a la Fuente del Piojuelo.

Ascenderemos de nuevo al barranco siguiéndolo al frente. Ya veremos a nuestra izquierda una pista que seguiremos abandonando el cauce que es cruzado en dos ocasiones por esta pista.
Abandonamos definitivamente el barranco y ascendemos por la pista a la sombra del pinar de pino carrasco. Cuando el paisaje se abre, a nuestra izquierda podemos ver unas magníficas vistas: la Dehesa de Armantes, la mole de los Cintos y el Cuerno de Armantes, contrastes entre los yesos blancos, las arcillas rojas, el verde pinar, y, dependiendo de la época, el cereal verde o amarillo; al fondo el Moncayo y la Sierra de la Virgen.
Hace 25 minutos que hemos dejado la fuente del Piojuelo y llegamos a una nueva pista que seguiremos a la derecha, estamos en el Corral Blanco y seguimos la pista que discurre entre campos de cereal y barbecho hasta llegar al pinar y continuar bordeándolo hasta, en unos 20 minutos, llegar de nuevo al camino del Collado. Continuaremos a la izquierda camino del barranco de Valdeza, desandando durante una hora el camino que ya andamos tres horas antes en sentido contrario.

(Foto 1: Barranco del Pescador. Foto 2. Bº Pescador-Camino del Collado. Foto 3. Cº del Collado-Barranco Valdeza. Foto 4: Fuente Francisco. Foto 5: Barranco del Val. Foto 6: Confluencia Bº Zarzuela-Bº Piojuelo. Foto 7: Desvío a balsas. Foto 8: balsa grande. Foto 9: entrada a bº del Piojuelo. Fotos 10 y 11: Puente Pelo. Foto 12: Fuente del Piojuelo. Foto 13: Pista. Foto 14: vista de los Cintos y el Cuerno de Armantes. Foto 15: llegada a la pista del Corral Blanco. Foto 16: Cruce camino Corral Blanco con camino del Collado.)

jueves, 15 de septiembre de 2011

FOTOGRAFIANDO ATECA

Como os comentaba hace pocos días hay rincones, objetos, lugares que han quedado anclados en el tiempo que les perteneció y aparecen ante nuestra vista, rodeados de contemporaneidad, de progreso, y eso les confiere una pátina de pieza de museo, de cualidad inútil, inservible, y esa decadencia los convierte en elementos bellos, en puertas de la memoria. Estoy haciendo una serie sobre este tipo de lugares, así que, ya sabéis, si veis alguno, vuestra aportación será bien recibida.

¿Os suena este? Seguro que sí.

Fernando J.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Flora silvestre de Ateca.

NOMBRE CIENTÍFICO: Dittrichia viscosa (L.) W. Greuter
NOMBRE COMÚN: OLIVARDA

Olivarda en San Cristóbal

Descripción: Planta perenne y olorosa (algunos dicen que de olor desagradable), de la familia de las Asteráceas (Compuestas) que puede alcanzar los 80 cm. de altura. De la cepa leñosa salen varios tallos, con muchas hojas pegajosos que son lanceoladas, dentadas y sin pecíolo. Las flores, amarillas, se agrupan cabezuelas y éstas en racimos en el extremo de los tallos, siendo tubulosas las centrales y liguladas las externas.

Capítulo floral

Habita en cunetas y cascajeras muy alteradas del sur de Europa y norte de África. En Ateca es común. Es planta autóctona.

Florece de finales de Agosto a Noviembre

Propiedades y uso.  Al exterior se han utilizado sus flores en infusión o maceradas en aceite para tratar heridas, contusiones y reumas, tanto de personas como de animales. Puede ser tóxica al interior. Farmacológicamente estas propiedades no están demostradas.
En sahumerio sirve para ahuyentar moscas, mosquitos y pulgas.

Origen del nombre Dittrichia ha sido dedicado al botánico alemán Manfred Dittrich y viscosa por ser algo pegajosa.

J. Martín

sábado, 3 de septiembre de 2011

Fotografiando ATECA

Hay rincones, objetos, momentos en los que el tiempo parece detenido: su vista nos resulta evocadora, nos hace viajar en el tiempo y predispone a la memoria a percibir incluso olores perdidos en la noche de los tiempos.

                                                 Iglesia Parroquial de Sta. María, Ateca


¿No os invita a viajar al pasado este monaguillo y su dulce sonrisa?

Fernando J.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El Canal del Val.


Con el nombre de Canal del Val se conoce el acueducto que sirve para que las aguas de la acequia Carravieja crucen el barranco del Val.  Es de mampostería y tiene dos arcos de medio punto con dovelas de sillarejo. Tiene 44 m. de largo, 3,90 de alto en el centro del arco mayor y 1,57 de ancho; el conducto del agua tiene una media de 50 cm. El arco mayor tiene 280 cm. de alto y 650 cm. de luz, y el menor 230 y 380 respectivamente.

 Según Francisco Ortega en su Breve reseña histórica de la Villa de Ateca (1924) es de origen musulmán y una barrancada de principios del siglo XVIII se llevó el arco grande que tuvo que ser reconstruido.

En 1991 NATURATECA comenzó su reparación, gracias a la inestimable y desinteresada colaboración de Rafael Polo Machetillo que invirtió numerosas mañanas de domingo en levantar parte de la estructura deteriorada y en la total renovación del cauce de forma que se evitaran las fugas que minaban la estructura del acueducto. Posteriormente se sustituyeron algunas dovelas deterioradas del arco pequeño.

sábado, 20 de agosto de 2011

Flora silvestre de Ateca.

NOMBRE CIENTÍFICO: Eryngium campestre  L.
NOMBRE COMÚN: CARDO CORREDOR. CARDO SETERO.

Cardo corredor en Sancharrena

Descripción: Planta perenne de la familia de las Umbelíferas (aunque parezca mentira la misma que el hinojo o la zanahoria), de hasta 60 cm. de altura. La raíz, que es tuberosa, puede alargarse hasta 1 m. Los tallos son blanquecinos y muy ramificados. Las  hojas basales son correosas, con pecíolo que abraza el tallo y con varios lóbulos terminados en espinitas; las hojas del tallo no tienen pecíolo y tienen vaina. Las florecillas, blancas, se reúnen en umbelas redondeadas y rodeadas de cuatro a seis brácteas estrechas, dentadas y con espinas.
Habita en el SO de Asia, N de África y centro y sur de Europa por casi cualquier parte con campos sin cultivar. En Ateca es muy común. Es planta autóctona.
Florece a partir de junio durante casi todo el verano.

Hoja

Usos y virtudes: La raíz es diurética tomándose en infusión, aunque contiene saponinas y podría resultar tóxica. La raíz y las hojas, mientras son tiernas pueden ser comestibles; el tallo se puede comer como los espárragos.
En el valle de Hecho se usa el cocimiento de la raíz como agua de baño para descansar los pies después de una buena caminata.
Supersticiones: En la provincia de Huesca se emplea como amuleto preventivo y mágico. Algunas personas suelen llevar un trozo de tallo sobre la oreja, el sombrero o en el bolsillo, con el fin de evitar e incluso tratar las enfermedades cutáneas. Además recolectado el cardo la noche de San Juan y colgado en las cuadras, evita que los animales enfermen.
Flores

Observaciones: Uno de sus  nombres vulgares parece deberse a que al secarse y romperse el tallo, el aire los lleva de un lado para  otro. El nombre de cardo setero se debe a que de sus raíces micorrizadas nace la seta de cardo (Pleurotus eryngii) tan apreciada entre nosotros.

J. Martin


miércoles, 17 de agosto de 2011

75 ANIVERSARIO DE LOS ASESINATOS DE LA BARTOLINA

La Asociación 14 de Abril nos remite el programa de actos conmemorativos del 75 aniversario de los fusilamientos de atecanos en el barranco de La Bartolina:

LOS OLVIDADOS DE LA BARTOLINA 75 AÑOS DESPUES.

Acto en memoria de los fusilados en Ateca al cumplirse el 75 aniversario.

Lugar: Salón de Actos del Ayuntamiento
           (Plaza de España 1).

Día:  Viernes 19 de agosto.

Hora: 19:30

Interviene: Francisco J. Martínez García.

Previamente, a las 19h. se celebrará una ofrenda de flores en el memorial del cementerio.

La Asociación 14 de Abril de Ateca invita a todas aquellas personas que deseen asistir.

martes, 16 de agosto de 2011

El palomar de la Toba.

Venta de la Toba y palomar

La venta de la Toba se construyó al tiempo de la carretera nacional[1]. Esta carretera comenzó a ser tal en 1828; hasta entonces había sido considerada camino de herradura, ya que por razones orográficas el camino carretero en el tramo entre Alcolea del Pinar y Zaragoza iba por Maranchón, Daroca y Cariñena[2].
 
Además del edificio de la venta que está al pie de lo que era la carretera, hay un palomar en lo alto del monte, en un escarpado a unos 30 ms. de altura y orientado al sur. Indudablemente este palomar cumple las recomendaciones para la ubicación de este tipo de edificaciones: “el palomar debe estar elevado, al abrigo del viento, alejado del ruido de los hombres, del murmullo de las aguas y del mecido de los árboles...”

Palomar de la Toba
 
Este palomar es, como el de Monte Nuevo, del tipo de torre exenta, de unos 12 m de largo por 6 de ancho, y podría ser uno de los mayores de la comarca al decir de Jesús Blasco. La parte baja de los muros es de mampuesto y el resto de tapial, todo ello debió de estar en su día enfoscado y encalado. La cubierta, hoy hundida, era de vigas de madera y teja a una vertiente, supongo que sobre cañizos. El alero es sobrevolado con dos niveles de ladrillo macizo. La altura y situación no permite ver si el muro trasero y los dos laterales están alzados, pero se supone que sí ya que era una característica de este tipo de construcciones para servir de cortavientos. La puerta es de madera forrada de chapa, no intenté abrir puesto que entre ella y el cortado hay apenas dos metros y  el respeto pudo a la curiosidad.

Interior del palomar

En el interior los nichos o nidales son cuadrados y de ladrillo macizo, cubierto seguramente de yeso y encalado. Estos nidales comienzan a partir de poco más de un metro del suelo quedando el primero en forma de repisa volada de manera que sus ocupantes estaban  protegidos de posibles depredadores. Este palomar tenía un mínimo de 738 nidales. De pared a pared y apoyados en los nidales a media altura, se ven todavía algunas maderas que servían de “percha” a las palomas.

Esta entrada es parte del artículo publicado en la revista Alazet de 2009.

J. Martín


[1] Jesús Blasco: Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, José Ángel Urzay, pg. 223
[2] Julián Fuertes Marcuello: “El Camino General de rueda de Madrid a Barcelona” Revista de Obras Públicas. Junio 1989. Págs. 467-476

miércoles, 10 de agosto de 2011

Insectos de Ateca.

Chinche punteada (Graphosoma semipunctatum) sobre un Cardo setero

Chinche punteada en el borde de la copa formada por la umbela de los frutos
de una zanahoria silvestre que quizás les haya servido de nido.
Insecto hemíptero de la familia de los pentatómidos, el nombre de la familia se debe a que sus antenas tienen 5 segmentos.

Cuando se los coge en la mano dejan un olor especial debido a varios compuestos, entre ellos el cianuro, y, precisamente, su vistoso colorido sirve como indicador a sus posibles depredadores de su mal sabor.

Se encuentran habitualmente sobre plantas umbelíferas (cardo corredor, zanahoria e hinojo, principalmente) a las que chupa la sabia y donde deposita sus huevos.

Chinche rayado (Graphosoma lineatum) sobre un cardo setero
Éste rayado es de tamaño algo menor que el punteado.

Se incluyen las dos especies para apreciar la diferencia en el rayado, ya que en el campo y a primera vista parecen iguales.

J. Martín

lunes, 1 de agosto de 2011

El palomar de Monte Nuevo.

Jesús Blasco[1] nos dice que la casa de Monte Nuevo fue construida por Vicente Florén entre 1881 y 1886. Contaba con dos viviendas: la del propietario y la de los peones, separadas por un gran patio y unidas por un muro que cerraba la construcción formando un todo. Dice también que  queriendo pasar el cultivo de cereal a viña, solicitó al Ayuntamiento el reconocimiento como colonia para acogerse a los beneficios de la Ley del 3 de junio de 1868.

A pocos metros de donde se situaba la casa (una de las primeras entradas de este blog informaba de que había sido derruida), a un nivel ligeramente por encima de ella, se encuentra un palomar que no sabemos si fue construido por aquellas fechas o bien era de construcción anterior. Precisamente el texto recogido por Jesús Blasco de “queriendo pasar el cultivo de cereal a viña”, nos hace pensar que se construyera cuando había cereal, que constituía el alimento de las palomas, y no  cuando ya se pensaba en cultivar viña.


El palomar es del tipo de torre exenta[2], que no está adosado a ninguna otra edificación; está orientado hacia el S; es de planta rectangular de 8 x 5 m. en el exterior, con muros de 0,75 m. de grueso en la base. La altura del muro norte es de unos 5 m. La construcción es de mampuesto los primeros 1,60 m y tapial el resto; las esquinas, al menos una, están reforzadas con ladrillo macizo, aunque no tengo claro si esto será una intervención posterior, ya que hay muchos retoques en toda la estructura. La cubierta es de teja a una vertiente, cañizos y vigas de madera; aunque posteriormente en alguna reparación de parte de la cubierta se colocó rasilla. Tres de los muros presentan un alzado para cortavientos. El alero es sobrevolado con dos niveles de tejas. Las palomas entraban por unas troneras, construidas a modo de doble tejado según me cuenta Jesús Blasco. Carece de ventanas y el vano de la puerta es de 1,63 x 0,67 m. Hoy la cubierta está casi totalmente hundida.

 En el interior hay un zócalo de 1,05 m de altura en todo el perímetro del recinto, tal vez este zócalo tuviese algún tipo de cerámica para impedir el acceso de depredadores a los nidales; sobre él se asienta otro añadido de tapial de 2,10 m. de altura donde, distribuidos en siete filas se encuentran empotrados los nichos de los nidos en número de 391. Estos nidales son cuencos de cerámica  y  son lo que le dan su peculiaridad a este palomar, puesto que no es nada habitual el uso de cuencos en Aragón siendo más fácil encontrarlos en Castilla. Los cuencos tienen una media de 13 cm de diámetro por 17 de profundidad. Encajados en las paredes hay algunos palos que servían de posaderos a las palomas.
  
Los muros están enfoscados y en la actualidad sólo está encalado el que da al SE, seguramente en su momento estarían los cuatro ya que la blancura de las paredes servía para atraer a las palomas. El interior también estaría totalmente encalado, puesto que la cal servía a las palomas para completar su dieta, amén de ser un buen desinfectante.

 
Jesús Blasco me dice que a mediados de los años 1950 todavía había palomas.

Esta entrada es parte del artículo publicado en la revista Alazet de 2009.

[1] Jesús Blasco: Ateca ¿sabía usted que...? pg. 32
[2] Mercedes Souto: “Palomares”, Seminario de Patrimonio Etnológico de Aragón, Zaragoza, 2002

(Fotos: Palomar de Monte Nuevo. Interior del palomar. Nidal.)

J. Martín